Hijo bastardo del obispo de Ratisbona y una sirvienta, adoptado por los Stern y egresado de la Universidad de Winzburgo, amante de la filosofía y estudioso, aunque escéptico, de las ciencias ocultas, Christian Stern, a poco de llegar a Praga durante el gélido diciembre de 1599 y hacer noche en una posada descubre, mientras sale a aliviar la vejiga, una joven degollada sobre la nieve.

Son los tiempos del melancólico emperador Rodolfo II, aficionado a la alquimia, a la astrología y a los juguetes mecánicos, aunque también a las ciencias de la naturaleza, la astronomía y las matemáticas. Y es el propio monarca quien le encarga a nuestro protagonista una secreta y peligrosa misión.

Pero,¿quién es en realidad Christian Stern?

Para Félix Wensel, el gran senescal de su majestad, es el culpable asesino.

Para el chambelán Philipp Lang, un aliado estratégico.

Para Catarina Sardo, el compañero ideal para sus fantasías sexuales

Para el nuncio Malaespina, un ingenuo.

Aunque quizás Christian Stern sea sólo uno más de los lobos de Praga.

Amantes del suspense y amantes de la novela histórica: aquí tenéis un libro para disfrutar. Con una cuidada reconstrucción de época en la que están considerandos hasta los mínimos detalles,  Bejamin Black, autor de la serie del doctor Quirke y responsable de la resurrección de Phillip Marlowe en ‘La rubia de ojos negros’ nos deja ahora esta entretenida novela de intrigas, conspiraciones, erotismo y, esencialmente, buena literatura.

La humanización de algunos personajes históricos es uno de sus logros, como los celos que existían entre el astrónomo Johannes Kepler y el matemático Tycho Brahe por aspirar ambos a ser el favorito del rey, o el aburrimiento de Caterina Sardo, la amante, que fue en la vida real Katharina Strada, madre de los seis hijos de Rodolfo II.

Para quien no lo sepa aún,  Bejamin Black es el seudónimo que usa  el irlandés John Banville (premio Booker, premio Príncipe de Asturias) para escribir novela negra.