Ponerse en la piel del otro sexo

Escrito por libreríodelaplata el . Posteado en Editorial, Recomendaciones

hemingway-escribiendoCuando nos gusta una novela, valoramos el estilo, la originalidad del tema, el desarrollo de la acción o lo bien delineados y tratados que están sus personajes.Sobre esto hemos estado hablando estos  días, y sobre la capacidad que tienen algunos escritores para construir personajes sólidos, creíbles… y de sexo diferente al suyo.

Ya los clásicos griegos ejercieron esta habilidad: Eurípides con Medea o Sófocles con Antígona son algunos de estos ejemplos, seguidos de otros  también universales e inmensos como Tólstoi con Ana Karenina o Flaubert y con Madame Bovary.

¿Cómo se produce esta empatía? ¿Qué hace que el escritor quede entre bambalinas y sea el personaje quien se alce frente al lector y nos haga creer su historia? ¿Será porque el escritor pone en juego las partes femeninas o masculinas que todos tenemos?

Proust decía que más importante que el estilo, la acción o la trama  es el “don de la mirada”, es la finura y la profundidad en la observación del detalle y también del conjunto, la capacidad de atender minuciosamente al transcurso de la vida y de recrearla después en las páginas escritas. La mirada es descubrir lo que somos pero también lo que no somos, como si en realidad pudiéramos serlo.

Hay muchos escritores que han ejercido el don de la mirada con total maestría.  Una de mis preferidas es “La mujer que se estrellaba contra las puertas“, del irlandés Roddy Doyle, cuya protagonista hace un repaso de su vida desde la niñez, el descubrimiento del sexo, el ambiente familiar opresivo y sin horizontes en el que vivió, la repetición de  fracasos y finalmente en lo que se ha convertido: una mujer alcohólica y maltratada.

Marguerite Yourcenar asumió un duro reto con las “Memorias de Adriano” la obra por la que más se la conoce: usó la primera persona para contar la historia del emperador Adriano a través de las cartas dirigidas a su sucesor Marco Aurelio, en las que habla de sus triunfos militares, de su gobierno, de las artes, de las pasiones, de la vejez.

Patricia Highsmith también ha ejercido el don de la mirada al crear a Mr. Ripley, el ladrón amoral y carismático que nos seduce y que pone en juego nuestras propias amoralidades al hacernos tomar partido… por él.

Agatha Christie creó al “insufrible, ampuloso y egocéntrico” Monsieur Poirot,  el detective belga que desde el “El misterioso caso de Styles” hasta “Telón”  protagonizó 33 de sus novelas y fue amado por su público.

La Premio Nobel Toni Morrison en su última novela “Volver”/”El retorn” publicada en 2012,  narra la historia de Frank, un soldado en la guerra de Corea, y de su regreso desde el Ejército para rescatar a su hermana de una situación de vida o muerte,  aunque en realidad  está buscando su propia salvación, reconciliarse con la verdad.

La novela “Una chica en invierno” de Philip Larkin publicada recientemente por Impedimenta es otro ejemplo que sumamos a la lista. Es la historia de la joven Katherine, una refugiada que trabaja en la biblioteca municipal de una ciudad británica durante la Segunda Guerra.  Pero la solitaria Katherine, harta de la vida y carente de proyectos ¿fue siempre así?  Pues no, seis años atrás en su época de estudiante ella estuvo en Inglaterra en condiciones muy diferentes. ¿Podrá hacer algo por recuperar esos tiempos?

Estos son algunos de los muchos ejemplos de escritores puestos en la piel del otro sexo y muchas son las obras para disfrutarlos.Y en el Librerío, podréis encontrarlos.

Hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetas:, ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario