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Juan Carlos Onetti: La vida breve

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Esta es la primera edición de “La vida breve”, de Juan Carlos Onetti, publicada por Sudamericana en 1950.
La encontré en una mesa de ofertas que la librería “Papacito” de Montevideo había sacado a la calle. Pagué por ella 50 pesos; sí, 50 pesos uruguayos, de los viejos, algo así como 1 €. Fue en 1976, cuando tenía 17 años y  había empezado a conocer a Onetti a través de sus cuentos. Los había leído en una edición que en su portada tenía un torso humano que en realidad parecía una cara, tal vez la del propio Onetti. Uno de estos cuentos, “El infierno tan temido”, lo llevo hasta ahora grabado a fuego.

Cecilia Picún Fuentes

Nicanor Parra, poeta de Chile

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Nicanor Parra es poeta y es chileno, y el año pasado, a sus 97 años, ganó el Premio Cervantes.

Nació en San Fabián de Alico, en 1914 y es hermano de Violeta Parra, la cantautora fallecida en 1967. De su creación, él dice que “siempre he pescado cosas que andaban en el aire”. Quizás esta premisa es lo que da sentido a la frase que aquí ponemos.

Palabrotas: Poesía de Lilián Toledo

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Poesía de Lilián ToledoEste mes de noviembre en Guadalajara (México) Sediento Ediciones lanzará el libro Palabrotas, de la poeta Lilián Toledo.

Lilián es amiga querida y otro será el momento en que cuente alguna de las historias que nos han ido amarrando con los años.
Hoy sólo quiero que lean  el poema “Soplo” que integra este bello libro, cuya portada es de Marta Hidalgo

Soplode repente
un soplo
casi como
un leve aliento
te arrebata todo:
camisón
corbata
dignidad
certezas
calzones
libertad
y hay que
volver
a
empezar.

Domingo de feria: Tristán Narvaja

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Pierre Reverberi, librero de la Feria de Tristán NarvajaCada semana, Montevideo celebra su Feria de Tristán Narvaja.
Su visita no es algo que uno pueda hacer a la ligera. Para aquellos que viven en la zona Centro o Cordón, en las proximides de la Universidad, puede decirse que el paseo está incorporado a la rutina dominguera, como los ravioles con tuco o la siesta. Se arranca en general a eso de las 11 de la mañana, con mate y termo, solo o acompañado, siempre con ganas de perderse en el gentío para encontrarse con otros “devotos”, comentar los hallazgos, matear unos minutos y seguir cada uno por su lado.

Para aquellos que viven más alejados, el paseo se programa desde el día anterior, sobre todo si el tiempo parece que “pintará bien”: sol y buena temperatura.El eje de la feria está en la calle que lleva su nombre, pero es en las laterales donde es posible encontrar los objetos más sorprendentes a los precios más insólitos: relojes de cadena, relicarios, envases de latón, postales escritas hace más de un siglo, bastones con mango de plata o sombreros franceses.

De toda la feria, mi lugar preferido es la calle Paysandú, donde se instalan los libreros de viejo.
Muchos ellos han sido sostén de gran parte de la historia de la feria, como Pierre Reverberi, (foto) antes corazón y pulmón de la librería De la Mancha, o Hugo Gatti, o El Mellizo.
En sus mostradores, es posible encontrar desde una edición francesa ilustrada de 1790 del Quijote a primeras ediciones dedicadas de Carlos Sabat Ercasty, Mario Benedetti, Carlos Reyles o Paco Espínola.

Domingo de mercado: Sant Antoni

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mercado de libros antiguosDel otro lado del océano, Barcelona se ofrece a través del Mercat de Sant Antoni, un viejo mercado modernista que cada domingo se rodea de sus aceras con libros, comics, sellos, monedas y películas.
Aquí lanostalgia del que busca el incunable cede el paso a los aficionados a los cromos, los videojuegos u otros objetos coleccionables, aunque afortunadamente son muchos todavía los que se emocionan frente al hallazgo de un libro descatalogado desde hace años.

Allá o aquí, los mercados y las ferias permanecen, a pesar de la globalización, de las “grandes superficies” o de internet, dándonos la oportunidad de ver, tocar, oler, negociar, con otros, entre otros, como hace siglos.