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Rayuela y “Toco tu boca”, capítulo 7

Escrito por libreríodelaplata el . Posteado en Autores argentinos

Yo empecé a leer Rayuela a mis 15 años. Y digo “empecé” porque no es algo que una pueda hacer así como así, aplicando el método que nos enseñaron en la escuela, las palabras, las ideas, los capítulos sucediéndose en orden mientras una va hilvanando en su cabeza una historia que al final del libro, bien o mal, alegre o triste, terminará.

Cuando leía Rayuela, yo era la Maga, o era Olivera y las calles del barrio La Comercial eran París, y yo iba con mi bolso y llevaba  una locura que no era la mía, pero que también podía serlo, y tentaba doblar a la izquierda en Juan Paullier hasta llegar a Cuñapirú y allí doblar de nuevo, o seguir, o detenerme y dar vuelta, porque el azar sí era mío y yo lo llevaba en mi bolso, igual que ahora llevo este libro sin terminar , para leer 100 veces uno u otro capítulo que posiblemente sea siempre el mismo, ese que se nos va colando en una perenne continuidad de los parques.

La función del lector – Eduardo Galeano

Escrito por libreríodelaplata el . Posteado en Autores uruguayos

Eduardo GaleanoCuando Lucía Peláez era muy niña, leyó una novela a escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche, ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la biblioteca de cedro donde el tío guardaba los libros preferidos.

Mucho caminó Lucía, después, mientras pasaban los años.

En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río Antioquia y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades violentas.

Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su vida iba siempre acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas voces que ella había escuchado, con sus ojos, en la infancia.

Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo.

Boliches montevideanos

Escrito por libreríodelaplata el . Posteado en Autores uruguayos

Una buena forma de empezar este Librerío de la Plata es hablar de los lugares donde es frecuente encontrar lectores : los boliches o cafés rioplatenses ; El boliche montevideano escontinuidad de aquel primer « almacén de ramos generales » que dos pobladores venidos de Buenos Aires, antes aún que las primeras familias canarias llegaran a establecerse en Montevideo, instalaron en un rancho de terrón y cuero ubicado en la actual esquina de Piedras y Treinta y Tres.

Y tal como lo cuenta Nery González, mientras Montevideo se poblaba, en Europa se instalaba y cobraba auge un lugar de acceso público donde dos productos venidos de América –el café y el chocolate- generaban como práctica social, la costumbre cotidiana de encontrarse en torno a una pequeña mesa y cambiar ideas, poner en cuestión las cosas o dialogar simplemente junto a otros contertulios, práctica que afortunadamente han cultivado escritores, filósofos poetas, historiadores y tantos más, en ambas orillas del océano.
El libro Boliches Montevideanos, bares y cafés en la memoria de la ciudad publicado por Ediciones de la Banda Oriental, es un recorrido por los boliches de otros tiempos que hoy viven, a través de los textos de Mario Delgado Aparaín y de la fotografía de Leo Barizzoni.